Guía completa
Un fallo pequeño con un síntoma muy incómodo
El sensor de cigüeñal informa a la centralita en qué posición exacta está el motor, dato que se usa para calcular el momento de encendido y de inyección. Cuando falla de forma intermitente, el síntoma más habitual es que el motor se cala en marcha sin previo aviso — a veces vuelve a arrancar enseguida, a veces cuesta más. Es de las averías que más incomodidad genera porque no da tiempo a reaccionar, y por eso conviene diagnosticarla en cuanto aparece el primer síntoma, no esperar a que se repita en mal momento.
Por qué es difícil de pillar con una lectura rápida
El problema de este sensor es que muchas veces falla de forma intermitente y ligado a la temperatura: funciona bien en frío y falla al alcanzar cierto punto de calor, o al revés. Leer solo el código de avería guardado en memoria no siempre es suficiente — hace falta ver el dato en vivo con el equipo de diagnóstico, e idealmente reproducir las condiciones en las que aparece el fallo (motor caliente, ciertas revoluciones) para confirmarlo con certeza antes de sustituir nada.
Antes de cambiar el sensor, miramos el cableado
Una parte nada despreciable de los fallos que parecen “sensor averiado” son en realidad un conector con corrosión o un cable rozado que pierde contacto de forma intermitente — exactamente el mismo tipo de síntoma que un sensor defectuoso, pero con una solución mucho más barata. Por eso revisamos siempre el cableado y el conector antes de dar la pieza por mala.
Si tu coche se ha calado en marcha sin motivo aparente, o te cuesta arrancar en caliente pero no en frío, escríbenos al 641 16 17 71: es un síntoma que conviene mirar pronto, antes de que se repita circulando.